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El fascismo está actuando en Santa Cruz, el gobierno debe investigar

Las casetas del populoso mercado Mutualista en Santa Cruz comenzaron a quemarse la noche de ayer domingo, justamente al día siguiente de que los gremialistas anunciaron que no acatarán el anunciado paro de 48 horas decidido por la Gobernación y el Comité Cívico cruceños, a la cabeza de otras instituciones totalmente controladas por la derecha, como la Universidad Gabriel René Moreno. Aunque se desconocen las causas que originaron este desastre, llamó enormemente la atención que los pocos hidrantes de la zona no tenían agua, por lo que el fuego que inició en algunos puestos pudo extenderse rápidamente. Vanos fueron los esfuerzos de los comerciantes, que trataron de recuperar la mercadería que tenían en sus kioscos, arriesgando sus vidas. Con la llegada de los bomberos y colaboración de los mismos comerciantes se combatió el siniestro; luego, cuando arribó al lugar Luis Fernando Camacho, fue recibido con mucha hostilidad porque varios comerciantes abiertamente lo acusaron de estar detrás

Las Reservas para el nuevo modelo económico


Por: Alfredo Rada Vélez

Corría el año 2008. En una reunión de Gabinete de Ministros, propuse la movilización de una parte de las Reservas Internacionales Netas (RIN) que por entonces ya habían superado holgadamente el monto que necesitábamos en calidad de respaldo a nuestra economía, sumando el saldo neto de nuestra deuda externa y el previsible movimiento de importaciones. Sin embargo la propuesta, que la pregoné motivado más por mis afanes de economista que por las específicas responsabilidades que tenía como ministro de gobierno, no tuvo acogida más que en unos pocos colegas. Es que todavía en ese momento había grandes dudas respecto a la utilización de aquellas Reservas, a las que la mayoría del Gobierno seguía considerando sólo como un ahorro inerte y no como un posible fondo para la inversión productiva.

Eran tiempos en los que la agenda política consumía gran parte de la gestión gubernamental. Tiempos en que se gestaba conflictivamente–con los naturales dolores de todo parto histórico, podría decirse- el nuevo Estado Plurinacional, Comunitario y Autonómico. Eran tiempos también en que nuestra atención en materia económica estaba casi exclusivamente puesta en la nacionalización de los hidrocarburos, iniciada con el Decreto “Héroes del Chaco” de mayo de 2006 y cuyo itinerario, con aciertos pero también con errores, se extiende hasta hoy. Es que no asumíamos la nacionalización de los hidrocarburos como un solo acto sino como un proceso, que requería cada vez nuevas medidas gubernamentales de transformación del sector.

Pasó el tiempo y las cosas cambiaron. Hoy ya no se discute si se movilizan o no las Reservas, lo que se debate es cómo hacerlo y a qué sectores productivos se fortalecerá con el flujo de esas inversiones. Está bastante claro que la utilización responsable de 1.200 millones de dólares estadounidenses, que es el monto fijado en el proyecto de Ley del Fondo de Inversión Productiva (FIPRO) que el ejecutivo remitió a la Asamblea Legislativa Plurinacional, debe estar destinada al sector social y comunitario de la economía

Recordemos que esto tiene que ver con la implementación del nuevo Modelo Social y Comunitario, que fue el que discutió a profundidad en la Asamblea Constituyente–ya hemos dicho en otros artículos que la mentada “economía plural” fue una concesión a los sectores de la derecha conservadora dentro de esa Asamblea.

El nuevo modelo se sustenta en dos pilares: el sector estatal y el sector social y comunitario. El primer pilar, el Estado, tiene un rol definido por la nueva Constitución de conductor y planificador de la economía y para cumplir tales propósitos debe acceder al control de las actividades estratégicas, aquéllas en las que se genera el excedente económico y cuyo peso en nuestra estructura de exportaciones es decisivo: hidrocarburos y minería.

Una vez recuperado el excedente económico –lo que en buena medida se ha dado en el sector hidrocarburífero, pero escasamente en el sector minero- el siguiente paso es transferir una parte de ese excedente al sector de la economía que es generador neto de empleo-ingresos, es a este sector que en la Asamblea Constituyente y luego en el texto constitucional, se denominó sector social y comunitario. En este sector están todos aquéllos productores de bienes que están destinados al consumo interno, que se organizan en base a lógicas asociativas o colectivas de producción, en cuya actividad económica todavía no está plenamente separado el capital del trabajo y por tanto no se puede, en rigor teórico, catalogar sus relaciones de producción como capitalistas.

He aquí la enorme diferencia entre la concepción económica que debe guiar al actual Gobierno y la que aplicaron los nacionalistas que enajenaron la insurrección obrera y popular de abril 1952. En ese momento se logró recuperar el excedente económico minero de manos de los “barones del estaño”, se potenció la Corporación Minera de Bolivia (COMIBOL) y se transfirió, utilizando mecanismos espurios, parte del excedente para la financiación de una nueva burguesía, que se pretendía nacional y progresista. Este modelo mixto entre capitalismo estatal y privado fracasó y en su derrumbe arrastró al país a una mayor dependencia; la nueva burguesía devino en oligarquía y, como tal, décadas después apoyó fervientemente el modelo privatizador.

Seguramente que en el gobierno del presidente Evo Morales, no faltarán quienes busquen recrear aquélla experiencia, pero esta vez con rostros cobrizos en los nuevos beneficiarios de los procesos de acumulación capitalista. Se escuchan en algunos ministerios teorías sobre un “capitalismo de base ancha”, un “capitalismo andino-amazónico” o un “tercer sistema”; cualquiera sea el marbete que se le ponga, será capitalismo al fin de cuentas.

Tales teorías que nada tienen de novedosas chocan con el nuevo paradigma del Vivir Bien, cuyos principios de solidaridad, reciprocidad, redistribución y sustentabilidad en base al respeto a la Madre Tierra, son incompatibles con la lógica capitalista que se basa en la explotación asalariada de la fuerza de trabajo y en la depredación de la naturaleza considerada como fuente de riqueza. Precisamente la movilización de aquellos 1.200 millones de dólares provenientes de las RIN de las que hablábamos al comenzar este artículo, debe tener como guía práctica el despliegue de los contenidos anticapitalistas del Vivir Bien. Con todo lo señalado tenemos completa la designación del nuevo modelo económico: Social Comunitario para Vivir Bien.

Este es uno de los debates que precede al VIII Congreso del MAS que se realizará a fines de marzo en Cochabamba, evento en el que con toda probabilidad se terminará aprobando una Tesis Política que fije como objetivo estratégico el Socialismo Comunitario, siendo el nuevo modelo descrito que signe el período de transición histórica para su construcción. Como socialista militante desde hace décadas no puedo menos que apoyar un planteamiento de esa naturaleza, pero también estoy en la obligación ética de advertir que ningún socialismo comunitario se construirá a base de acuerdos y concesiones a la burguesía agroexportadora o financiera, ningún socialismo comunitario podrá forjarse sino es afectando al capital transnacional minero, ningún socialismo comunitario será posible sino es rearticulando al Bloque Social Revolucionario, que hoy se debilita por el alejamiento de sectores obreros sindicalizados e indígenas de tierras bajas.

Publicado en el periódico de circulación nacional Página Siete, el domingo 4 de marzo de 2012




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