Ir al contenido principal

El fascismo está actuando en Santa Cruz, el gobierno debe investigar

Las casetas del populoso mercado Mutualista en Santa Cruz comenzaron a quemarse la noche de ayer domingo, justamente al día siguiente de que los gremialistas anunciaron que no acatarán el anunciado paro de 48 horas decidido por la Gobernación y el Comité Cívico cruceños, a la cabeza de otras instituciones totalmente controladas por la derecha, como la Universidad Gabriel René Moreno. Aunque se desconocen las causas que originaron este desastre, llamó enormemente la atención que los pocos hidrantes de la zona no tenían agua, por lo que el fuego que inició en algunos puestos pudo extenderse rápidamente. Vanos fueron los esfuerzos de los comerciantes, que trataron de recuperar la mercadería que tenían en sus kioscos, arriesgando sus vidas. Con la llegada de los bomberos y colaboración de los mismos comerciantes se combatió el siniestro; luego, cuando arribó al lugar Luis Fernando Camacho, fue recibido con mucha hostilidad porque varios comerciantes abiertamente lo acusaron de estar detrás

Reforma policial en América Latina


Por: Walker San Miguel Rodríguez
Los países latinoamericanos requieren urgentemente una reforma del sistema e instituciones que conforman sus cuerpos de seguridad estatal y que ejercen legítimamente la coacción contra quienes ejercitan la violencia en contra de los ciudadanos y el propio Estado. En México, Argentina y Brasil (los países más grandes de la región) la Policía es una institución en permanente crisis, como hoy puede evidenciarse tras varias jornadas de huelgas, saqueos y desmanes en varias ciudades argentinas. Lo que viene sucediendo en Argentina se ha producido también en Ecuador, Bolivia y Perú. Bajo la demanda de mejores salarios (no hay duda de que las condiciones salariales no son de las mejores). La tropa policial se ha insubordinado causando fuerte daño a la imagen de los Estados latinoamericanos que aspiran a mostrarse como Estados modernos, con instituciones fuertes y decididos a alcanzar metas altas de desarrollo económico.
Otro fenómeno lacerante para la institución guardián del orden ha sido y es la corrupción de sus oficiales. Abundan los ejemplos (que además tienen alta incidencia mediática) en la que altos oficiales han sido denunciados y hasta procesados por casos en los que se han visto involucrados ligados a organizaciones criminales. Ni siquiera Chile ha sido la excepción; este país tiene sin duda una de las mejores instituciones policiales (Carabineros y la DNI), pero algunos de sus cuadros han sido permeados por el narcotráfico. En la ciudad de Arica se ventila un caso denunciado hace dos meses que ha tocado a oficiales y miembros de Carabineros, quienes habrían otorgado protección al narcotráfico.
Centroamérica tiene asimismo agudos problemas en materia de seguridad ciudadana, y las policías de los países del área han sido incapaces en su lucha contra la criminalidad cuyas tasas siguen incrementándose. Homicidios, secuestros y extorsiones son pan de todos los días en varias ciudades y pueblos.
La reforma policial es urgente, pero,  ¿cómo encararla? ¿Quién asume las decisiones políticas? ¿Cuánto cuesta al erario público una reforma de tal naturaleza? Sin instituciones policiales sólidas no se puede luchar contra el crimen organizado ni alcanzar metas e índices de desarrollo. Y lo peor: ante la ausencia de políticas de prevención, la inseguridad ciudadana ha crecido casi en todos los países latinoamericanos y ese factor es también una rémora para el crecimiento económico.
Y no se crea que la reforma sólo debe alcanzar a la institución policial. Se requiere partir de políticas educativas orientadas a la prevención, y esto pasa por fortalecer la Justicia (ahora también contaminada por los mismos males que aquejan a la Policía) y por supuesto por políticas económicas que apunten a proteger a los sectores más vulnerables, que por su condición de marginalidad son propensos a ingresar a las redes del crimen, en muchos casos como víctimas y no necesariamente como delincuentes. Los países que han reducido la pobreza de forma exitosa han logrado también mejorar la sensación de inseguridad que toda sociedad con extremos de desigualdad económica provoca. Pero eso no es suficiente.
Una Policía fuerte, profesional, creíble y respetable requiere efectivamente sueldos dignos para sus efectivos y también equipo para afrontar su misión, pero paralelamente requiere de un régimen disciplinario que sancione con efectividad a quien, amparado en el espíritu de cuerpo, transgrede elementales normas atingentes a su profesión.
Asimismo es imprescindible mejorar la formación de los cuadros policiales. Un policía bien formado tiene derecho a una buena remuneración y a una adecuada protección social para él y su familia, y los Estados han hecho muy poco para elevar esa cualidad.

En suma, la agenda de la reforma policial debe instalarse pronto en América Latina, y cuánto mejor si ésta se trata en los organismos multilaterales, pues la lucha contra el delito no será exitosa si es aislada o focalizada. Su éxito radica en la coordinación y en la acción conjunta. Para todos nuestros países esta reforma es verdaderamente una asignatura pendiente. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

La despatriarcalización

Por: Julieta Paredes Al igual que el Seguro Universal de Salud (SUS), la despatriarcalización, como nombre para una política pública, tardó mucho, pero llegó. Entonces, en este marzo de luchas de las obreras, es necesario analizar, ¿qué es lo que realmente llegó? Fruto de una serie de movilizaciones de mujeres pertenecientes a las organizaciones sociales del proceso de cambio, se lograron algunas medidas en el Ejecutivo. Fueron movilizaciones que se realizaron a lo largo del año pasado, con encuentros departamentales. Así fue que se logró concretar un listado de demandas que más o menos se repitieron a lo largo de estos años, con algunas interesantes novedades. Entre ellas podemos señalar la exigencia del salario al trabajo doméstico y la necesidad de un espacio en el Gobierno para este sector. Algo así como un Ministerio de las Mujeres, instancia que tenga la jerarquía necesaria para efectuar las tareas que corresponden a la mitad de la población de Bolivia que somos las mu

Idiosincrasia e ideología

Por: Félix Tarqui Triguero No son posibles las revoluciones económicas sin las revoluciones culturales porque todos aquellos contenidos que constituyen el fundamento de determinada cosmovisión propia de cada nacionalidad o sociedad pueden ayudar o frenar su avance por ser una manera de pensar de cada agrupación humana, en funcion a su historia y cultura. Así nace la idiosincrasia propia de cada pueblo, sin embargo, se enfrenta a la idiosincrasia forzada o alienante que influye día a día a las grandes masas de la población mundial de manera globalizante, en ese contexto necesitamos ver que Bolivia es un país de molde capitalista y sub desarrollado (empobrecido por la clase dominante que gobernó desde 1825 exceptuando a Antonio José de Sucre, Andrés de Santa C. hasta el 2005), La ideología como el estudio de las ideas es también un proceso de construcción critica, influenciado tan pronto el individuo se encuentra inmerso en las realidades sociales, económicas, culturales

Pedro Ignacio Muiba, el héroe

Por: Homero Carvalho Oliva En 1975, mi padre, Antonio Carvalho Urey, terminó una investigación iniciada en la década de los sesenta que habría de cambiar la historia nacional. Después de muchas visitas al Archivo Nacional de Bolivia, dirigido en ese entonces por Gunnar Mendoza, extraordinario intelectual e historiador, quien le ayudó a ubicar los folios que habrían de probar toda una hazaña que da testimonio que los indígenas moxeños participaron activamente en la Guerra de la Independencia de nuestro país, al mando del cacique Pedro Ignacio Muiba. Esta investigación se publicó, primero en septiembre de 1975, en un policopiado financiado por la Universidad Técnica del Beni, en un pequeño tiraje de 200 ejemplares y luego en la famosa Biblioteca del Sesquicentenario de Bolivia. Dos años más tarde, en 1977, Antonio publicó el libro titulándolo Pedro Ignacio Muiba, el Héroe y de esa manera se reparó una injusticia histórica. En sus investigaciones, Antonio se basó, entre otros, en