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El fascismo está actuando en Santa Cruz, el gobierno debe investigar

Las casetas del populoso mercado Mutualista en Santa Cruz comenzaron a quemarse la noche de ayer domingo, justamente al día siguiente de que los gremialistas anunciaron que no acatarán el anunciado paro de 48 horas decidido por la Gobernación y el Comité Cívico cruceños, a la cabeza de otras instituciones totalmente controladas por la derecha, como la Universidad Gabriel René Moreno. Aunque se desconocen las causas que originaron este desastre, llamó enormemente la atención que los pocos hidrantes de la zona no tenían agua, por lo que el fuego que inició en algunos puestos pudo extenderse rápidamente. Vanos fueron los esfuerzos de los comerciantes, que trataron de recuperar la mercadería que tenían en sus kioscos, arriesgando sus vidas. Con la llegada de los bomberos y colaboración de los mismos comerciantes se combatió el siniestro; luego, cuando arribó al lugar Luis Fernando Camacho, fue recibido con mucha hostilidad porque varios comerciantes abiertamente lo acusaron de estar detrás

¿La tramoya, la crisis o el principio?



Por: Verónica Rocha

Jueces. La crisis de la justicia se ha vuelto un lugar común. Ello no debiera significar que un proceso judicial se pase de largo y a la vista de todos, principios básicos de la justicia. No debiera implicar que se prescinda del debido proceso (en el tiempo récord de siete días en que el juez emitió un dictamen sobre la denuncia de la Procuraduría al periódico La Razón, no escuchó en ningún momento a las partes) y se ordene levantar una garantía del ejercicio periodístico, sin tener la debida competencia para hacerlo (el dato novedoso también va para quienes defienden la aplicación de un artículo de la Ley de Imprenta, ¡en un juicio de tipo penal!).

Dirigentes. A las horas de conocerse el hecho y coincidentemente a horas de asumir un nuevo mandato (otrora pletórico de buenas expectativas), la actual presidenta de la Asociación de Periodistas de La Paz (APLP), Lupe Cajías, manifestó considerar que se trataba de una "cortina de humo”, a la vez de señalar que dado que "La Razón está tan próxima al Gobierno, seguramente les han dado la información” y, con similar premura, su actual vicepresidente, Raúl Peñaranda, se aventuró a hipotetizar que el juicio en sí se trataría de una "tramoya” que tendría como fin "recuperar parte del prestigio” del periódico acusado, tras el incalculable e histórico impacto que habría causado… un libro. En honor a la verdad, es preciso señalar que no se trata de una posición de la APLP en su conjunto (ella -al menos la directiva saliente- se pronunció condenando el hecho, al igual que la ANP), tan sólo me estoy refiriendo a las opiniones públicas de sus dos principales representantes: casi una anécdota.

Periodistas/opinadores. Mery Vaca señaló cuatro hipótesis acerca de por qué podría haber enjuiciado la Procuraduría a La Razón. Ella, así como algunos/as colegas, más allá de apostar por alguna hipótesis, señaló que lo importante del hecho estaba en la defensa del principio. De igual manera, Gonzalo Mendieta, aparte de establecer -junto con Mario Espinoza- varios elementos que harían impensable una tramoya (por burda o arriesgada), coincidieron en que lo sensato sería sentar la defensa del principio por encima de cualquier otra conjetura. La también periodista Amanda Dávila en buena hora manifestó su preocupación y solicitó la reconducción de este proceso judicial. Un gran resto del gremio se mantuvo en silencio ante el hecho. Así, más o menos, funciona la indignación selectiva.

Que el Gobierno debe tener mecanismos de defensa ante la prensa, es cierto. Que el tema del mar es una apuesta nacional y que debemos ser cuidadosos con la información, también. Que los medios y quienes estamos en ellos cometemos errores y excesos, así es. Que la Ley de Imprenta es obsoleta y urge actualizarla en un Código de Comunicación, sí. Pero nada de ello debe hacerse por las vías equivocadas, porque nos estamos jugando la democracia en sí misma cuando de derecho a la información hablamos.

Mala hora escogió el colega Aguilar para hacer periodismo de investigación: el secreto de Estado es vox populi, el Procurador está procurando mal (Exeni dixit), el juez no obra en apego a la justicia, los representantes del gremio no representan y los diarios colegas (concretamente, la competencia) optan por el hecho periodístico antes que por la solidaridad. En fin, mala hora la que pasa el periodismo en general en el país. Con la vergüenza de la mano ajena del poder encima y con la tragedia del silencio (cuando no el absurdo) por mano propia.

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