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El fascismo está actuando en Santa Cruz, el gobierno debe investigar

Las casetas del populoso mercado Mutualista en Santa Cruz comenzaron a quemarse la noche de ayer domingo, justamente al día siguiente de que los gremialistas anunciaron que no acatarán el anunciado paro de 48 horas decidido por la Gobernación y el Comité Cívico cruceños, a la cabeza de otras instituciones totalmente controladas por la derecha, como la Universidad Gabriel René Moreno. Aunque se desconocen las causas que originaron este desastre, llamó enormemente la atención que los pocos hidrantes de la zona no tenían agua, por lo que el fuego que inició en algunos puestos pudo extenderse rápidamente. Vanos fueron los esfuerzos de los comerciantes, que trataron de recuperar la mercadería que tenían en sus kioscos, arriesgando sus vidas. Con la llegada de los bomberos y colaboración de los mismos comerciantes se combatió el siniestro; luego, cuando arribó al lugar Luis Fernando Camacho, fue recibido con mucha hostilidad porque varios comerciantes abiertamente lo acusaron de estar detrás

Después de la Cumbre de Trabajadores y Movimientos Sociales

Por: Humberto S. Zambrana
El pasado 2 de abril en Cochabamba se realizó un encuentro histórico de trabajadores, organizaciones indígena originario campesinas, de sectores populares y clases medias pobres, que además contó con la presencia del presidente Morales y de otros dirigentes del gobierno. El momento político de su realización fue también muy relevante, no sólo después de la derrota relativa sufrida por el bloque social revolucionario en el referéndum del pasado 21 de febrero, sino porque permitió analizar y comprender mejor la situación coyuntural del proceso de cambio, así como delinear y asumir las acciones consecuentes.
Entre las causas de esa derrota se destacó 1. la guerra sucia de la oposición, 2. las debilidades en la gestión de gobierno y en las organizaciones de nuestro bloque social: político-ideológicas, trocadas en acciones prebéndales, oportunismo, infiltración de y permeo a la derecha, corrupción; todo a través de medios de comunicación masiva y las llamadas redes sociales, generando y difundiendo una serie de mentiras, chismes, de “dimes y diretes” y calumnias para desprestigiar a los líderes de la revolución y desvirtuar todos los logros contundentes de este proceso en materia de soberanía nacional, de desarrollo social, industrialización, en economía, culturas, descolonización y anti-racismo, entre otros.
Contra la burguesía nativa
Hoy que se devela la doble moral y las falacias de la oposición poniendo en ridículo a sus dirigentes y corifeos, nuevamente se destaca la Cumbre de Cochabamba como hito político y respuesta contundente frente a la incapacidad de la vieja y nueva oligarquía, de la derecha de siempre, por siquiera poder plantear una propuesta para forjar la soberanía y el desarrollo nacional; no, no pueden ni quieren, sólo son el furgón de cola del imperio. Detrás de ella siempre se hallan los intereses del imperialismo, del capital transnacional y la exacerbada corrupción de las oligarquías, instrumentando, directa y/o indirectamente, guerras sucias y golpes parlamentario-mediáticos como en el Brasil.
Entre las conclusiones más relevantes de la Cumbre de Cochabamba se inscribe declarar al imperialismo, a esas oligarquías nativas y a las derechas nacional e internacional como el enemigo claro, comprometiendo a cambio, la voluntad de frenar su nueva arremetida estructurando un poderoso bloque de indígena-originarios, obreros, campesinos, clases medias pobres y profesionales, y luchar por fortalecer a los gobiernos progresistas ante la arremetida neoliberal, solidarizándose con todos los pueblos y países oprimidos por el imperialismo.
En el ámbito propiamente interno del proceso se replantean nuevas nacionalizaciones y estatizaciones, la ampliación del empleo con salarios dignos, justicia y equidad, incluir a los trabajadores informales a sectores formales o asalariados, y priorizar la atención de la salud y educación sin desatender las necesidades prioritarias de los sectores productivos (en inversión y depreciación). Ello, brindando pleno respaldo y asumiendo la defensa de este proceso de cambio ante cualquier intento de desestabilización económica, social o política. Las otras conclusiones se refieren a pedir solidaridad internacional para nuestra reivindicación marítima y la recuperación de las aguas del Silala, evaluar a los ministros y funcionarios, incentivar la escuela sindical para la formación de nuevos líderes, y exigir la inmediata investigación de fortunas a ex gobernantes y otros actores en el neoliberalismo.
La base material para realizar las consignas
Sin ningún ánimo de caer en una suerte de estructuralismo del que estuvo preso incluso gran parte del pensamiento marxista en el siglo XX [1], ni mucho menos en el desarrollismo positivista que confunde crecimiento del PIB nada menos que con un genuino y auténtico desarrollo social, conviene considerar algunos aspectos propios de la economía política relacionados con las conclusiones de la Cumbre.
Comprendiendo las limitaciones del PIB [2], no sólo en cuanto a medición sino y sobre todo de carácter conceptual, cabe indicar que la tasa de crecimiento de la economía boliviana dentro del contexto latinoamericano y en medio de una crisis global que prácticamente se remonta al año 2008, es realmente expectable. Parecería que ello incluso provoca un gran malestar a la derecha criolla, que prefiere interpelar con chismes y falsedades a todo el bloque social revolucionario, evadiendo aceptar esta realidad.
En efecto, la tasa de crecimiento del PIB boliviano en 2015 fue la más alta entre las de los diez países suramericanos según datos del propio Fondo Monetario Internacional (FMI) 3: [3] 4.3%, por encima de Chile (2.7%), Ecuador (1.9%), Perú (3.8) o Uruguay (2.8%), y con la Argentina y el Brasil registrando un decrecimiento en sus economías de -0.3% y -1%, respectivamente. Además nadie podría negar por insensato u opositor que fuese, que en Bolivia a partir del 2006 no se inició, y profundiza a la fecha, el control soberano de nuestra riqueza evitando que la parte mayoritaria del excedente fluya al exterior como en el pasado, ni que no se hubiese dado una significativa y amplia redistribución del ingreso en bien de la población más vulnerable y pobre -que es la mayoritaria-, a lo largo y ancho del país.
Reportando el crecimiento de las mismas diez economías a fines de 2016, el FMI espera una tasa similar de crecimiento económico en Bolivia, es decir: 4.3%, sólo superada por el crecimiento del Perú (5%), aunque para Argentina y Brasil espera muy bajo crecimiento: 0.1% y 1% respectivamente, que en los hechos refleja su estancamiento económico. No es casual ni puede ser de otra manera; Mauricio Macri restauró y profundiza el neoliberalismo que acentuará la crisis y hará que los trabajadores la paguen, en tanto que después del golpe jurídico-institucional en Brasil, falaz y corrupto, visto incluso desde la democracia formal, se restaurará el neoliberalismo con paso de parada, de no mediar y vencer la resistencia del PT en las calles y los campos.
En esas condiciones se ve con certeza las conclusiones de la Cumbre de Cochabamba, en cuanto a cerrar filas y re-asumir la lucha con una mayor claridad político-ideológica para enfrentar mejor y poder vencer a la nueva ofensiva imperialista y de sus cipayos criollos, abiertos y/o encubiertos. No dudamos que la economía nacional es sólida y tiene buenas perspectivas, aunque ni mucho menos “blindada” a la crisis del capitalismo global, como para poder ampliar el empleo con salarios dignos, justicia y equidad, incluir a los trabajadores informales a sectores formales o asalariados, priorizar la atención de la salud y educación, sin desatender las necesidades económicas de los sectores productivos, entre las que se desataca la inversión.
No obstante, cabe referirse a las presiones que viene enfrentando nuestro sector fiscal, resultado de la caída en los ingresos y directamente, la cuenta corriente de la balanza de pagos, en ambos casos, principalmente por la caída acentuada del precio internacional de la producción exportable nacional, traducida en una caída del valor de las exportaciones. En efecto, el INE registra una caída de 29.8% en el valor de las mercancías exportadas entre los períodos enero-abril de 2016 y 2015, que se habría reducido desde $us. 3.041,4 millones a $us. 2.134,6, en otras palabras, $us. 906.8 millones en términos absolutos entre ambos períodos.
El reporte del INE también indica que pese a la reducción del valor exportado global entre los dos periodos de 2015 y 2016, con una caída del volumen exportado de hidrocarburos en 7%, dicho volumen en el caso de la producción exportada del sector agropecuario, del manufacturero y minero se incrementó en 32%, 14% y 6%, respectivamente. Cabe notar que el incremento del volumen exportado no siempre es bueno, en condiciones en que la producción nacional se exporta a precios menores y con una tendencia aún a la baja, ya que exportar más volumen y a menor valor unitario, significa también transferir al exterior más esfuerzo productivo interno sin la suficiente y justa remuneración.
Finalmente, esta problemática resulta de la vieja división internacional del trabajo que secularmente condicionó y condiciona no sólo a la economía nacional sino también a otras de la periferia, a la dependencia de los países llamados desarrollados y a la pobreza, que en el marco actual de exacerbada financiarización y transnacionalización del capital a escala global, sin duda, retroalimenta aún más la crisis sistémica y coloca a la lucha antimperialista y anticolonial en el orden del día.

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