Ir al contenido principal

El fascismo está actuando en Santa Cruz, el gobierno debe investigar

Las casetas del populoso mercado Mutualista en Santa Cruz comenzaron a quemarse la noche de ayer domingo, justamente al día siguiente de que los gremialistas anunciaron que no acatarán el anunciado paro de 48 horas decidido por la Gobernación y el Comité Cívico cruceños, a la cabeza de otras instituciones totalmente controladas por la derecha, como la Universidad Gabriel René Moreno. Aunque se desconocen las causas que originaron este desastre, llamó enormemente la atención que los pocos hidrantes de la zona no tenían agua, por lo que el fuego que inició en algunos puestos pudo extenderse rápidamente. Vanos fueron los esfuerzos de los comerciantes, que trataron de recuperar la mercadería que tenían en sus kioscos, arriesgando sus vidas. Con la llegada de los bomberos y colaboración de los mismos comerciantes se combatió el siniestro; luego, cuando arribó al lugar Luis Fernando Camacho, fue recibido con mucha hostilidad porque varios comerciantes abiertamente lo acusaron de estar detrás

Capitalistas de Fencomin

Por: Esteban Ticona Alejo
El liberalismo de los cooperativistas de Fencomin apuesta por el capitalismo más salvaje.

En los últimos días en distintos medios de comunicación vemos a varios dirigentes de la Federación Nacional de Cooperativas Mineras (Fencomin) lucir guardatojos o cascos de mineros, acompañados de un discurso poco convincente pero cada vez más violento, en palabras y en los hechos. En su retórica casi siempre amenazan con tomar las calles de la ciudad de La Paz, incluida la cárcel de San Pedro, para liberar disque a sus compañeros detenidos; además de “bloquear” las carreteras de la región andina, como lo hacen en estos días con resultados lamentables, que han dejado decenas de heridos y al menos dos muertos.

A pesar de camuflarse en ese casco minero para hacernos creer que aún son trabajadores y revolucionarios, en realidad se han transformado en otro tipo de actores inescrupulosos. Desde hace varios años este sector ha perdido la conciencia obrera y revolucionaria, abrazando las filas del empresariado capitalista. Por lo tanto, hoy en día cuesta creerles que aún sean proletarios bolivianos valerosos, sufridos, explotados y que trabajan en las entrañas de la Madre Tierra. ¡Qué lejos ha quedado esa representación gallarda de los mineros, vanguardia de las luchas sociales y revolucionarias, que apostaban siempre más allá de sus reivindicaciones de clase, es decir, por el país! Hoy la Fencomin no es más que una caricatura, una forma de organización de viles traidores de los trabajadores obreros y del pueblo boliviano.

Conviene recordar que el movimiento obrero en el mundo se desarrolló bajo tres ejes: la reivindicación política, la organización sindical y el cooperativismo. El verdadero cooperativismo nació en el mismo medio social, en la misma época, de la misma miseria proletaria y de la misma opresión. Lo que distingue el verdadero cooperativismo de las demás formas de organización de los trabajadores es la creación de empresas colectivas, gracias a las cuales se escapan de la explotación de la que son víctimas por parte de las empresas privadas. De todos estos principios en la Fencomin ya no queda nada, o casi nada, para no ser exagerados, pues la relación y los convenios con 31 empresas privadas y los intentos de tener mayores sujeciones con las transnacionales y privilegios con el Estado Plurinacional es la verdadera identidad de esta organización. Utilizan a sus trabajadores o pagan a comunarios para que participen en los bloqueos a fin de hacernos creer que el pueblo es el que se ha movilizado. La toma de rehenes y las humillaciones perpetradas a los policías nos lleva a la preguntarnos a qué forma de capitalismo apuesta la Fencomin. Y la respuesta parece ser a asumir las acciones más inhumanas contra quienes se interpongan en su camino. Esta forma de liberalismo apuesta por el capitalismo más salvaje. Sabemos que su apoyo al “proceso de cambio” no es por convicción y menos aún por conciencia política. Sabemos que a cambio de ese “apoyo” usufructúan, entre otras, algunas embajadas y consulados de Bolivia en el exterior. Pero, ¿cuál es el comportamiento de los embajadores de la Fencomin? Fingir de grandes creyentes de la espiritualidad andina, incluso se autopublicitan como expertos en la cosmovisión andina, y por lo tanto, hacer suponer que creen en el “vivir bien”. Pero en realidad son simplemente empresarios que han encontrado un medio para expandir su sociedad y explotar mejor a sus trabajadores contratados, sin permitirles que haya algún sindicato. Uka Fencomin sarawipaxa, jaqi masisanakaruwa q’ala jawch’xapxixa. Uka sarawipaxa janiwa jiwasan thakhir uñjatatakiti. ¿Janicha ukhamaxa?



Síguenos en Facebook:  Escuela Nacional de Formacion Politica 
Twitter: @escuelanfp

Rellene el siguiente formulario para suscribirse.


En Bolivia:









Comentarios

Entradas populares de este blog

La despatriarcalización

Por: Julieta Paredes Al igual que el Seguro Universal de Salud (SUS), la despatriarcalización, como nombre para una política pública, tardó mucho, pero llegó. Entonces, en este marzo de luchas de las obreras, es necesario analizar, ¿qué es lo que realmente llegó? Fruto de una serie de movilizaciones de mujeres pertenecientes a las organizaciones sociales del proceso de cambio, se lograron algunas medidas en el Ejecutivo. Fueron movilizaciones que se realizaron a lo largo del año pasado, con encuentros departamentales. Así fue que se logró concretar un listado de demandas que más o menos se repitieron a lo largo de estos años, con algunas interesantes novedades. Entre ellas podemos señalar la exigencia del salario al trabajo doméstico y la necesidad de un espacio en el Gobierno para este sector. Algo así como un Ministerio de las Mujeres, instancia que tenga la jerarquía necesaria para efectuar las tareas que corresponden a la mitad de la población de Bolivia que somos las mu

Pedro Ignacio Muiba, el héroe

Por: Homero Carvalho Oliva En 1975, mi padre, Antonio Carvalho Urey, terminó una investigación iniciada en la década de los sesenta que habría de cambiar la historia nacional. Después de muchas visitas al Archivo Nacional de Bolivia, dirigido en ese entonces por Gunnar Mendoza, extraordinario intelectual e historiador, quien le ayudó a ubicar los folios que habrían de probar toda una hazaña que da testimonio que los indígenas moxeños participaron activamente en la Guerra de la Independencia de nuestro país, al mando del cacique Pedro Ignacio Muiba. Esta investigación se publicó, primero en septiembre de 1975, en un policopiado financiado por la Universidad Técnica del Beni, en un pequeño tiraje de 200 ejemplares y luego en la famosa Biblioteca del Sesquicentenario de Bolivia. Dos años más tarde, en 1977, Antonio publicó el libro titulándolo Pedro Ignacio Muiba, el Héroe y de esa manera se reparó una injusticia histórica. En sus investigaciones, Antonio se basó, entre otros, en

Idiosincrasia e ideología

Por: Félix Tarqui Triguero No son posibles las revoluciones económicas sin las revoluciones culturales porque todos aquellos contenidos que constituyen el fundamento de determinada cosmovisión propia de cada nacionalidad o sociedad pueden ayudar o frenar su avance por ser una manera de pensar de cada agrupación humana, en funcion a su historia y cultura. Así nace la idiosincrasia propia de cada pueblo, sin embargo, se enfrenta a la idiosincrasia forzada o alienante que influye día a día a las grandes masas de la población mundial de manera globalizante, en ese contexto necesitamos ver que Bolivia es un país de molde capitalista y sub desarrollado (empobrecido por la clase dominante que gobernó desde 1825 exceptuando a Antonio José de Sucre, Andrés de Santa C. hasta el 2005), La ideología como el estudio de las ideas es también un proceso de construcción critica, influenciado tan pronto el individuo se encuentra inmerso en las realidades sociales, económicas, culturales