Ir al contenido principal

El fascismo está actuando en Santa Cruz, el gobierno debe investigar

Las casetas del populoso mercado Mutualista en Santa Cruz comenzaron a quemarse la noche de ayer domingo, justamente al día siguiente de que los gremialistas anunciaron que no acatarán el anunciado paro de 48 horas decidido por la Gobernación y el Comité Cívico cruceños, a la cabeza de otras instituciones totalmente controladas por la derecha, como la Universidad Gabriel René Moreno. Aunque se desconocen las causas que originaron este desastre, llamó enormemente la atención que los pocos hidrantes de la zona no tenían agua, por lo que el fuego que inició en algunos puestos pudo extenderse rápidamente. Vanos fueron los esfuerzos de los comerciantes, que trataron de recuperar la mercadería que tenían en sus kioscos, arriesgando sus vidas. Con la llegada de los bomberos y colaboración de los mismos comerciantes se combatió el siniestro; luego, cuando arribó al lugar Luis Fernando Camacho, fue recibido con mucha hostilidad porque varios comerciantes abiertamente lo acusaron de estar detrás

¡Causachun coca, Wañuchun Ley 1008!

Por: Camilo Katari
La promulgación de la Ley de la Coca, ha logrado que salgan a la luz pública las posturas coloniales, es decir, la oposición política, la oposición mediática y algunos dirigentes sindicales, apelan a una Ley impuesta por Estados Unidos, para instrumentar otro argumento a su estrategia de desgaste personal de Evo Morales.
Como señalamos antes, la mentalidad colonial no toma en cuenta la historia, en este caso la historia de los productores de coca del Chapare. Los productores de coca del Chapare, han sido los grandes protagonistas de los enfrentamientos anti-imperialistas de fines del siglo XX. 
La política de erradicación de la coca, fue en realidad una de las formas de presencia física del imperialismo en nuestro territorio. No debemos olvidar que durante el periodo neoliberal, la Embajada de EEUU otorgaba el visto bueno para los gabinetes de gobierno, especialmente los ministerios referidos a la economía.
La Ley 1008 fue uno de los mecanismos de sometimiento de la soberanía nacional, hoy muchos diputados (que deberían defender los intereses del Estado),  apelan a esta Ley, para cuestionar la nueva norma aprobada por los mecanismos democráticos. No nos referiremos a un grupito de los autodenominados intelectuales, porque son apenas un resabio del saber colonial.
Cuestionar la actual Ley de la coca, argumentando la Ley 1008, es como cuestionar la Ley de  nacionalización de YPFB, apelando al Código Davenport de 1956 (primer giro privatizador del MNR), como vemos la matriz colonial se mantiene, existen bolivianos a los que no les interesa la soberanía e independencia de nuestro país. 
La complejidad del tema de la coca es un tema nacional, por supuesto y para su tratamiento el Estado tiene que fijar las normas correspondientes y sobre esa base definir las políticas de su control y comercialización. 
Los colonialistas de hoy pretenden justificar sus actos bajo la  supuesta idea bienhechora de “lucha contra las drogas”, que no es la primera causa de las muertes a nivel mundial, sino la producción de armas ¿por qué no manifestarse en contra del armamentismo? Además debemos tener en cuenta la siguiente pregunta ¿Quién protege la producción mundial de las drogas?
Esta bueno recordar un libro que circuló en los años 90 titulado: “La Guerra Falsa”, en la que un ex agente de USA cuenta lo que realmente pasa en el mundo de las drogas, y repasando la historia sería bueno que los colonialistas repasen la historia de la producción del opio y como fue utilizado por los países coloniales para someter al pueblo Chino. Las drogas siempre fueron utilizadas como un arma de sometimiento de los pueblos.
Volviendo al tema de la soberanía (que no interesa a los colonizados) tenemos todo el derecho de clasificar, cuantificar, reconsiderar y determinar políticas respecto a todos los recursos existentes en nuestro territorio.
Para todos los colonizados, ni la coca, ni las políticas de reivindicación marítima, ni las políticas de soberanía energética son importantes, lo único que está posicionado en sus neuronas es tener un presidente “blanco, blanquito” y si habla inglés mejor, no pueden soportar que un indio gobierne, esa mentalidad, muy arraigada en las viejas familias señoriales, no solamente de La Paz, es producto del cerco Katarista y ese odio al indio se ha trasmitido por generaciones. 
Por eso, la coca, represas, el centro de investigación nuclear, aeropuertos, no importan, lo que les importa es que los indios vuelvan a ser subsumidos por una minoría, en nombre de la “civilización”.
Cada vez que el brote colonial se hace presente, se refuerza mucho más la identidad cultural como fuerza política. Estamos en tiempos que nos permiten ver con crudeza el rastrojo colonial. 
El autor es escritor e historiador potosino

Síguenos en Facebook:  Escuela Nacional de Formacion Politica 
Twitter: @escuelanfp


Rellene el siguiente formulario para suscribirse.


En Bolivia:









Comentarios

Entradas populares de este blog

La despatriarcalización

Por: Julieta Paredes Al igual que el Seguro Universal de Salud (SUS), la despatriarcalización, como nombre para una política pública, tardó mucho, pero llegó. Entonces, en este marzo de luchas de las obreras, es necesario analizar, ¿qué es lo que realmente llegó? Fruto de una serie de movilizaciones de mujeres pertenecientes a las organizaciones sociales del proceso de cambio, se lograron algunas medidas en el Ejecutivo. Fueron movilizaciones que se realizaron a lo largo del año pasado, con encuentros departamentales. Así fue que se logró concretar un listado de demandas que más o menos se repitieron a lo largo de estos años, con algunas interesantes novedades. Entre ellas podemos señalar la exigencia del salario al trabajo doméstico y la necesidad de un espacio en el Gobierno para este sector. Algo así como un Ministerio de las Mujeres, instancia que tenga la jerarquía necesaria para efectuar las tareas que corresponden a la mitad de la población de Bolivia que somos las mu

Pedro Ignacio Muiba, el héroe

Por: Homero Carvalho Oliva En 1975, mi padre, Antonio Carvalho Urey, terminó una investigación iniciada en la década de los sesenta que habría de cambiar la historia nacional. Después de muchas visitas al Archivo Nacional de Bolivia, dirigido en ese entonces por Gunnar Mendoza, extraordinario intelectual e historiador, quien le ayudó a ubicar los folios que habrían de probar toda una hazaña que da testimonio que los indígenas moxeños participaron activamente en la Guerra de la Independencia de nuestro país, al mando del cacique Pedro Ignacio Muiba. Esta investigación se publicó, primero en septiembre de 1975, en un policopiado financiado por la Universidad Técnica del Beni, en un pequeño tiraje de 200 ejemplares y luego en la famosa Biblioteca del Sesquicentenario de Bolivia. Dos años más tarde, en 1977, Antonio publicó el libro titulándolo Pedro Ignacio Muiba, el Héroe y de esa manera se reparó una injusticia histórica. En sus investigaciones, Antonio se basó, entre otros, en

Idiosincrasia e ideología

Por: Félix Tarqui Triguero No son posibles las revoluciones económicas sin las revoluciones culturales porque todos aquellos contenidos que constituyen el fundamento de determinada cosmovisión propia de cada nacionalidad o sociedad pueden ayudar o frenar su avance por ser una manera de pensar de cada agrupación humana, en funcion a su historia y cultura. Así nace la idiosincrasia propia de cada pueblo, sin embargo, se enfrenta a la idiosincrasia forzada o alienante que influye día a día a las grandes masas de la población mundial de manera globalizante, en ese contexto necesitamos ver que Bolivia es un país de molde capitalista y sub desarrollado (empobrecido por la clase dominante que gobernó desde 1825 exceptuando a Antonio José de Sucre, Andrés de Santa C. hasta el 2005), La ideología como el estudio de las ideas es también un proceso de construcción critica, influenciado tan pronto el individuo se encuentra inmerso en las realidades sociales, económicas, culturales