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El fascismo está actuando en Santa Cruz, el gobierno debe investigar

Las casetas del populoso mercado Mutualista en Santa Cruz comenzaron a quemarse la noche de ayer domingo, justamente al día siguiente de que los gremialistas anunciaron que no acatarán el anunciado paro de 48 horas decidido por la Gobernación y el Comité Cívico cruceños, a la cabeza de otras instituciones totalmente controladas por la derecha, como la Universidad Gabriel René Moreno. Aunque se desconocen las causas que originaron este desastre, llamó enormemente la atención que los pocos hidrantes de la zona no tenían agua, por lo que el fuego que inició en algunos puestos pudo extenderse rápidamente. Vanos fueron los esfuerzos de los comerciantes, que trataron de recuperar la mercadería que tenían en sus kioscos, arriesgando sus vidas. Con la llegada de los bomberos y colaboración de los mismos comerciantes se combatió el siniestro; luego, cuando arribó al lugar Luis Fernando Camacho, fue recibido con mucha hostilidad porque varios comerciantes abiertamente lo acusaron de estar detrás

Trump y la militarización de la política exterior


Por: Carla Espósito Guevara

"Tenemos que empezar a ganar guerras de nuevo", fue el lapidario anuncio que Trump lanzó en un breve discurso tras una reunión con gobernadores en la Casa Blanca. Para cumplir con su nueva promesa propuso al Congreso un aumento histórico de 9,7% en el gasto militar de los Estados Unidos, eso supone un incremento 54.000 millones de dólares al presupuesto existente, el mayor aumento desde los atentados del 11 de septiembre, que supera todo el gasto militar de países como Francia o Reino Unido, éste será financiado con fuertes recortes en otros programas del gobierno Federal, sobre todo en los de protección del medio ambiente y asistencia a otros países.

Actualmente el presupuesto militar de los Estados Unidos es de 600 mil millones de dólares, el mayor presupuesto militar del mundo. Aunque su gasto militar representa solo el 3,3 de su PIB, Estados Unidos es la indiscutible súper potencia militar del paneta, gasta en defensa tres veces más que China y siete más que Rusia y tiene cerca de 800 bases militares en todo el mundo.

Desde el ataque a las torres gemelas el 2001, Estados Unidos empezó una carrera armamentista imparable y sin precedentes en su historia, que llegó a su pico máximo el 2011, desde aquel entonces este país no ha parado de financiar guerras más allá de sus fronteras. Pese a que Obama no fue una excepción en esta vocación guerrerista, logró una breve reducción del gasto militar desde el 2012, gracias al retiro de tropas en Afganistán e Irak, que será revertida en breve por Trump.

La pregunta que surge es por qué los Estados Unidos tiene tanto interés en financiar guerras internacionales. Una posible repuesta es porque este es el medio para apoderarse de los recursos naurales de otros países, particularmente del gas y petróleo, pero hay otra posible respuesta, y es que la guerra es un negocio redituable para la economía del imperio.

Las mayores empresas exportadoras de armas se encuentran en los Estados Unidos que tiene un tercio de la proporción de las exportaciones globales de armas, en tanto Rusia realizó el 23% de las exportaciones mundiales en el mismo periodo, mientras que las exportaciones mundiales de armas de China crecieron del 3,8% al 6,2% entre 2007—11 y 2012, y las de Francia y Alemania representan el 6% y el 5,6%, respectivamente.

Asimismo las cifras manejadas por el el Programa de Armas y Gasto Militar del SIPRI, una fuente confiable en estos temas, indican que Estados Unidos fue el principal exportador de armas durante 2012—2016 y casi la mitad de sus exportaciones fueron a Oriente Medio. Además suministra armas grandes al menos a 100 países de todo el mundo, mucho más que cualquier otro estado exportador.

Poca duda cabe entonces a cerca de la vocación guerrerista del imperio y de que la mayor industria de exportación de ese país es la de armas.

La política exterior de los Estados Unidos va camino de una mayor militarización, y la segunda pregunta que surge entonces es ¿a dónde apuntarán ahora las guerras de Trump? Las de sus predecesores se concentraron en el oriente medio, pero todo parece señalar que el presidente republicano abandonará este flanco y retornará a la vieja doctrina Monroe, esto significa que se concentrará más en América que en el lejano oriente o Rusia, cosa que debe llevarnos a la más profunda preocupación.

La violencia, decía Hannah Arendt, aparece donde el poder está en peligro, cada reducción de poder es una abierta invitación a la violencia. Se ha dicho en los últimos años que los Estados Unidos es una potencia económica en crisis, pero continúa siendo una potencia militar aunque su poder económico esté en declive, quizás este fenómeno pueda explicar su interés en la guerra, el medio predilecto que tiene el gran hegemón para tatar de frenar la caída de su poder económico.


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Comentarios

  1. Interesante el artículo, a pesar de tomar datos del 2011, sabemos que el aumento del presupuesto en la época de Obama, fue mayor que la de Trump. Las medidas de intervención y ataque mediante la provocación de guerras artificiales, primaveras árabes o de colores en medio oriente, fue criticada por Trump, desde su campaña mantiene la idea que EEUU, ha invertido mucho en guerras que no le trajeron ningún beneficio para el Imperio, solamente a las empresas armamentistas que no son públicas, las cuales pertenecen en su mayor parte al consorcio Rockeffeler. Hasta el momento en el discurso en el Senado como en las reuniones de Consejo, dio la tarea de acabar con ISIS, pero no armando al estado islámico, que fue recurrente en el gobierno de Obama, sino desde la cooperación con Rusia, porque Rusia avanza y gana terreno en el conclave de la ruta de la seda y para evitar alarmismo la guerra esta en la zona del petroleo y no en paises que aun no alcanzan el 1% del PIB de EEUU.

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