Ir al contenido principal

El fascismo está actuando en Santa Cruz, el gobierno debe investigar

Las casetas del populoso mercado Mutualista en Santa Cruz comenzaron a quemarse la noche de ayer domingo, justamente al día siguiente de que los gremialistas anunciaron que no acatarán el anunciado paro de 48 horas decidido por la Gobernación y el Comité Cívico cruceños, a la cabeza de otras instituciones totalmente controladas por la derecha, como la Universidad Gabriel René Moreno. Aunque se desconocen las causas que originaron este desastre, llamó enormemente la atención que los pocos hidrantes de la zona no tenían agua, por lo que el fuego que inició en algunos puestos pudo extenderse rápidamente. Vanos fueron los esfuerzos de los comerciantes, que trataron de recuperar la mercadería que tenían en sus kioscos, arriesgando sus vidas. Con la llegada de los bomberos y colaboración de los mismos comerciantes se combatió el siniestro; luego, cuando arribó al lugar Luis Fernando Camacho, fue recibido con mucha hostilidad porque varios comerciantes abiertamente lo acusaron de estar detrás

Lechín en el laberinto del 9 de abril



Por: Carlos Soria Galvarro
Hace 65 años, un día como hoy ocurrió uno de los acontecimientos más importantes de la historia boliviana del siglo XX. Una insurrección popular triunfante acabó con un gobierno oligárquico y abrió paso a cambios trascendentales en la sociedad y el Estado.
La revolución boliviana ha sido considerada, con sobrada razón, junto a la mexicana de 1911 y la cubana de 1959, como uno de los procesos revolucionarios más significativos de América Latina. Que en el camino se hubiera estancado, que sus dirigentes más notables claudicaron, y que sus metas principales no hayan sido alcanzadas plenamente no disminuye para nada la relevancia del hecho histórico. Y como todo suceso de gran magnitud, el 9 de abril de 1952 tuvo protagonistas de carne y hueso, aquellos que con sus luces y sombras, sus fortalezas y debilidades, sus grandezas y miserias, dejaron una imborrable huella en la historia del país. Uno de ellos fue, sin ninguna duda, Juan Lechín Oquendo, líder histórico de la poderosa Federación de Mineros y de la Central Obrera Boliviana.
El 11 de abril de 1990, a 38 años de la culminación victoriosa de la insurrección, tuve el privilegio de entrevistar en Canal 13 por más de dos horas a este singular personaje. Una versión escrita, y por tanto resumida de este diálogo, se publicó en el libro Re cuentos (La Paz, 2002). Allí explico que no fue nada fácil centrar la atención del entrevistado en los sucesos del 9 de abril, dada la riqueza anecdótica de su relato testimonial que arrancaba de mucho más lejos. Cuando por fin logré que ingrese al tema, reveló con lujo de detalles los entretelones de la acción golpista del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR). Contó que fue él quien introdujo en la conspiración al ministro de Gobierno, Antonio Seleme (de ascendencia libanesa, como él mismo). Urriolagoitia había entregado el poder, desconociendo el resultado de las elecciones de 1951, a una cúpula militar que se deshacía en varias tramas golpistas simultáneas.
Sin embargo, la clave más reveladora del relato de Lechín es la manera cómo se consiguió la participación de los núcleos obreros de las principales fábricas de La Paz. Esa participación, junto a la de los mineros de Milluni y de otros centros mineros que marcharon sobre Oruro, fue decisiva. Convirtió un simple golpe de Estado en una insurrección popular triunfante. La experiencia que Lechín tenía de su contacto con las bases mineras facilitó el rol articulador que desempeñó en esa oportunidad. Pero también, en el sentido programático, él encarnaba las dos principales consignas movilizadoras del momento: la nacionalización de las minas y la reforma agraria. Propuestas que las grandes masas populares habían hecho suyas y que se las consideraba absolutamente ineludibles.
Lechín estuvo tan cerca del poder en esas circunstancias que era inevitable preguntarle cómo fue posible que la revolución boliviana de 1952 tuvo el desenlace que tuvo, a pesar de miles de trabajadores y campesinos armados que tenían la sartén por el mango, que eran los amos de la situación. La respuesta de don Juan no pudo ser más sincera: “Yo era un ignorante (...) no estaba preparado para la toma del poder (...). Ese fue mi gran error, lo he dicho veinte veces y lo repito ahora (...) era mi ignorancia la que no me permitió ver más adelante”.
Caso cerrado. Los políticos de ahora y de siempre tendrían que aprender esa dramática lección. No es suficiente estar en la cresta de la ola, hay que saber hacia dónde marchar.
Síguenos en Facebook:  Escuela Nacional de Formacion Politica 
Twitter: @escuelanfp


Rellene el siguiente formulario para suscribirse.


En Bolivia:









Comentarios

Entradas populares de este blog

La despatriarcalización

Por: Julieta Paredes Al igual que el Seguro Universal de Salud (SUS), la despatriarcalización, como nombre para una política pública, tardó mucho, pero llegó. Entonces, en este marzo de luchas de las obreras, es necesario analizar, ¿qué es lo que realmente llegó? Fruto de una serie de movilizaciones de mujeres pertenecientes a las organizaciones sociales del proceso de cambio, se lograron algunas medidas en el Ejecutivo. Fueron movilizaciones que se realizaron a lo largo del año pasado, con encuentros departamentales. Así fue que se logró concretar un listado de demandas que más o menos se repitieron a lo largo de estos años, con algunas interesantes novedades. Entre ellas podemos señalar la exigencia del salario al trabajo doméstico y la necesidad de un espacio en el Gobierno para este sector. Algo así como un Ministerio de las Mujeres, instancia que tenga la jerarquía necesaria para efectuar las tareas que corresponden a la mitad de la población de Bolivia que somos las mu

Idiosincrasia e ideología

Por: Félix Tarqui Triguero No son posibles las revoluciones económicas sin las revoluciones culturales porque todos aquellos contenidos que constituyen el fundamento de determinada cosmovisión propia de cada nacionalidad o sociedad pueden ayudar o frenar su avance por ser una manera de pensar de cada agrupación humana, en funcion a su historia y cultura. Así nace la idiosincrasia propia de cada pueblo, sin embargo, se enfrenta a la idiosincrasia forzada o alienante que influye día a día a las grandes masas de la población mundial de manera globalizante, en ese contexto necesitamos ver que Bolivia es un país de molde capitalista y sub desarrollado (empobrecido por la clase dominante que gobernó desde 1825 exceptuando a Antonio José de Sucre, Andrés de Santa C. hasta el 2005), La ideología como el estudio de las ideas es también un proceso de construcción critica, influenciado tan pronto el individuo se encuentra inmerso en las realidades sociales, económicas, culturales

Pedro Ignacio Muiba, el héroe

Por: Homero Carvalho Oliva En 1975, mi padre, Antonio Carvalho Urey, terminó una investigación iniciada en la década de los sesenta que habría de cambiar la historia nacional. Después de muchas visitas al Archivo Nacional de Bolivia, dirigido en ese entonces por Gunnar Mendoza, extraordinario intelectual e historiador, quien le ayudó a ubicar los folios que habrían de probar toda una hazaña que da testimonio que los indígenas moxeños participaron activamente en la Guerra de la Independencia de nuestro país, al mando del cacique Pedro Ignacio Muiba. Esta investigación se publicó, primero en septiembre de 1975, en un policopiado financiado por la Universidad Técnica del Beni, en un pequeño tiraje de 200 ejemplares y luego en la famosa Biblioteca del Sesquicentenario de Bolivia. Dos años más tarde, en 1977, Antonio publicó el libro titulándolo Pedro Ignacio Muiba, el Héroe y de esa manera se reparó una injusticia histórica. En sus investigaciones, Antonio se basó, entre otros, en