Ir al contenido principal

El fascismo está actuando en Santa Cruz, el gobierno debe investigar

Las casetas del populoso mercado Mutualista en Santa Cruz comenzaron a quemarse la noche de ayer domingo, justamente al día siguiente de que los gremialistas anunciaron que no acatarán el anunciado paro de 48 horas decidido por la Gobernación y el Comité Cívico cruceños, a la cabeza de otras instituciones totalmente controladas por la derecha, como la Universidad Gabriel René Moreno. Aunque se desconocen las causas que originaron este desastre, llamó enormemente la atención que los pocos hidrantes de la zona no tenían agua, por lo que el fuego que inició en algunos puestos pudo extenderse rápidamente. Vanos fueron los esfuerzos de los comerciantes, que trataron de recuperar la mercadería que tenían en sus kioscos, arriesgando sus vidas. Con la llegada de los bomberos y colaboración de los mismos comerciantes se combatió el siniestro; luego, cuando arribó al lugar Luis Fernando Camacho, fue recibido con mucha hostilidad porque varios comerciantes abiertamente lo acusaron de estar detrás

Sonrisas bonitas


Por: Freddy Morales
Se fueron con el título bajo el brazo y la sonrisa más bonita. Doscientos catorce jóvenes de las provincias de La Paz recibieron esta semana su título universitario. La mayoría de técnicos medios y poco más de 70 como licenciados. En todos los casos, en profesiones que tienen que ver con el desarrollo rural: ingeniería textil, agronomía, industria de alimentos o medicina veterinaria y zootecnia. Todos pasaron tres o cinco años por las aulas de la Universidad Indígena Aymara Túpac Katari, una iniciativa estatal que empezó en 2008 a orillas del lago Titicaca, en el municipio de Huarina y que ya sumó seis promociones.
Las autoridades originarias de las comunidades dan el aval para que el o la bachiller campesina o indígena sea admitida en la universidad, donde tienen el sistema de internado, con beca completa. Por lo menos teóricamente, la disciplina es estricta y el alumno se compromete a no reprobar materias, bajo riesgo de expulsión. Solo se paga la matrícula y el resto es gratis. Tras el título de técnico superior, de los primeros tres años, se puede ir tras la licenciatura en otros dos años. Y siempre el compromiso es volver a la comunidad.
Por definición se trata de estudiantes pobres que no tendrían opción de asistir a universidades estatales o privadas, por el costo que implica vivir en la ciudad y, peor aún, pagar por el estudio. Son tres las universidades indígenas en funcionamiento. Además de la aymara, a orillas del Titicaca, en La Paz, está la quechua en Cochabamba y la guaraní en Santa Cruz. Todas suman más 1.000 graduados y tienen en aula más de 2.000 estudiantes.
Esta no es la única experiencia. En el Chapare (Cochabamba) fue creado, hace unos cuatro años, un instituto de formación de técnicos medios, al lado de un cuartel. Los conscriptos, llegados del área rural de Cochabamba y de Beni, durante un tiempo se dedican a la instrucción militar y después, a estudiar en unos ambientes totalmente aptos, con bibliotecas, computadoras, talleres, laboratorios, buenos dormitorios y mejores salones de clases.
A estos jóvenes se les ha dado la oportunidad de cambiar un destino que fue infalible para casi todas las generaciones que les precedieron: ser peones, cargadores, agricultores pobres y las mujeres, sirvientas. O migrar hacia Argentina, Brasil, Chile o donde les dijeran que la vida podía ser distinta.
Se pueden abrir discusiones sobre la calidad de la formación, por qué su apertura si muchas universidades bien establecidas también tienen sucursales rurales y todos los peros imaginables, pero a estos chicos el orgullo y el futuro no se los quita nadie.
Además, hemos aprendido de memoria que en el área rural la mujer siempre fue relegada de la educación, como parte de las tradiciones. Hasta se la veía como una carga. Se les repetía que quien servía era el varón, porque es fuerte y es quien sostiene a la familia. Incluso la mejor comida, la más abundante, era para el varoncito y la sobra, para la niña. La graduación de esta semana reveló que de poco más de 700 estudiantes en aula de la Universidad Aymara, cerca de 400 (más de la mitad) son mujeres. Más motivos aún para celebrar e irnos, como si jamás se fuera a despintar de nuestros rostros morenos, la sonrisa más bonita.
Síguenos en Facebook:  Escuela Nacional de Formacion Politica 
Twitter: @escuelanfp


Rellene el siguiente formulario para suscribirse.


En Bolivia:









Comentarios

Entradas populares de este blog

La despatriarcalización

Por: Julieta Paredes Al igual que el Seguro Universal de Salud (SUS), la despatriarcalización, como nombre para una política pública, tardó mucho, pero llegó. Entonces, en este marzo de luchas de las obreras, es necesario analizar, ¿qué es lo que realmente llegó? Fruto de una serie de movilizaciones de mujeres pertenecientes a las organizaciones sociales del proceso de cambio, se lograron algunas medidas en el Ejecutivo. Fueron movilizaciones que se realizaron a lo largo del año pasado, con encuentros departamentales. Así fue que se logró concretar un listado de demandas que más o menos se repitieron a lo largo de estos años, con algunas interesantes novedades. Entre ellas podemos señalar la exigencia del salario al trabajo doméstico y la necesidad de un espacio en el Gobierno para este sector. Algo así como un Ministerio de las Mujeres, instancia que tenga la jerarquía necesaria para efectuar las tareas que corresponden a la mitad de la población de Bolivia que somos las mu

Pedro Ignacio Muiba, el héroe

Por: Homero Carvalho Oliva En 1975, mi padre, Antonio Carvalho Urey, terminó una investigación iniciada en la década de los sesenta que habría de cambiar la historia nacional. Después de muchas visitas al Archivo Nacional de Bolivia, dirigido en ese entonces por Gunnar Mendoza, extraordinario intelectual e historiador, quien le ayudó a ubicar los folios que habrían de probar toda una hazaña que da testimonio que los indígenas moxeños participaron activamente en la Guerra de la Independencia de nuestro país, al mando del cacique Pedro Ignacio Muiba. Esta investigación se publicó, primero en septiembre de 1975, en un policopiado financiado por la Universidad Técnica del Beni, en un pequeño tiraje de 200 ejemplares y luego en la famosa Biblioteca del Sesquicentenario de Bolivia. Dos años más tarde, en 1977, Antonio publicó el libro titulándolo Pedro Ignacio Muiba, el Héroe y de esa manera se reparó una injusticia histórica. En sus investigaciones, Antonio se basó, entre otros, en

Idiosincrasia e ideología

Por: Félix Tarqui Triguero No son posibles las revoluciones económicas sin las revoluciones culturales porque todos aquellos contenidos que constituyen el fundamento de determinada cosmovisión propia de cada nacionalidad o sociedad pueden ayudar o frenar su avance por ser una manera de pensar de cada agrupación humana, en funcion a su historia y cultura. Así nace la idiosincrasia propia de cada pueblo, sin embargo, se enfrenta a la idiosincrasia forzada o alienante que influye día a día a las grandes masas de la población mundial de manera globalizante, en ese contexto necesitamos ver que Bolivia es un país de molde capitalista y sub desarrollado (empobrecido por la clase dominante que gobernó desde 1825 exceptuando a Antonio José de Sucre, Andrés de Santa C. hasta el 2005), La ideología como el estudio de las ideas es también un proceso de construcción critica, influenciado tan pronto el individuo se encuentra inmerso en las realidades sociales, económicas, culturales