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El fascismo está actuando en Santa Cruz, el gobierno debe investigar

Las casetas del populoso mercado Mutualista en Santa Cruz comenzaron a quemarse la noche de ayer domingo, justamente al día siguiente de que los gremialistas anunciaron que no acatarán el anunciado paro de 48 horas decidido por la Gobernación y el Comité Cívico cruceños, a la cabeza de otras instituciones totalmente controladas por la derecha, como la Universidad Gabriel René Moreno. Aunque se desconocen las causas que originaron este desastre, llamó enormemente la atención que los pocos hidrantes de la zona no tenían agua, por lo que el fuego que inició en algunos puestos pudo extenderse rápidamente. Vanos fueron los esfuerzos de los comerciantes, que trataron de recuperar la mercadería que tenían en sus kioscos, arriesgando sus vidas. Con la llegada de los bomberos y colaboración de los mismos comerciantes se combatió el siniestro; luego, cuando arribó al lugar Luis Fernando Camacho, fue recibido con mucha hostilidad porque varios comerciantes abiertamente lo acusaron de estar detrás

El racismo sobre ruedas


Por: Camilo Katari
Se cumplen 10 años del acto más salvaje y cruel cometido a hermanos nuestros en una demostración del racismo hasta lo más radical en la ciudad de Sucre, que fue el escenario de la mayor crudeza en 2008 y que reveló ese nudo colonial que la espada de Bolívar o Sucre no pudieron cortar.
Ésa es nuestra historia, ese permanente enfrentamiento entre el bloque colonial que ignora a los indios por considerarlos inferiores. Este enfrentamiento se ha convertido en una afrenta para esta media clase, que no soporta la presencia indígena en los dispositivos del poder, de los que se creían dueños absolutos, por eso su ensañamiento feroz traducido en el odio que día a día está presente en las redes sociales y en los medios de comunicación que posee la media clase.
Hoy, cuando se disputan territorios demarcados por la imposición colonial entre Chuquisaca y Santa Cruz, debemos recordar que hubo un tiempo de disputa entre representantes de las diferentes corrientes de curas, franciscanos, jesuitas, mercedarios, dominicos, etc., se dividían los territorios conquistados, esos son los orígenes de nuestra actual división política, realizada ignorando a los dueños de esos territorios: los pueblos originarios.
Romper con la mentalidad colonial es la principal tarea revolucionaria, esa mentalidad que trata de ser justificada señalando: “Sólo estamos haciendo crítica, no somos de derecha”, cuando sus opiniones son claramente coloniales, la psicología de la comunicación nos ha dotado de diversas herramientas para conocer los verdaderos contenidos de los mensajes que reflejan las neuronas colonizadas.
En la ciudad de Sucre, nuevamente el rostro racista y xenófobo recorre las calles, agrede a los quechuas que tienen el poder político, las élites racistas manipulan las hordas, que llenas de odio atropellan la institucionalidad del Estado, nuevamente buscan sangre.
Es de ahí que otra vez la casta colonial y de sangre azul, por actitudes xenófobas, no ha permitido que el presidente Morales acompañe los actos en la celebración de 209 años de la fiesta cívica chuquisaqueña, porque al descalificar a sus autoridades, después del cabildo de hace más de una semana, claramente el destinatario del mensaje es el presidente Evo Morales.
Este tipo de actitudes nos recuerdan el tiempo de la Asamblea Constituyente, a sus dirigencias y pertenecientes a ese segmento de la sociedad denominada “clase media”, que algún humorista con gran precisión señaló que son una “media clase”.
La relación con el otro indígena históricamente ha sido una relación del “no ser”, señalada por Franzt Fanon, es decir negando su existencia como parte importante de nuestra formación social, esa mirada racista (marca indeleble del colonialismo) que mantienen amplios sectores de nuestra compleja sociedad.
Estamos en los tiempos de tomar grandes decisiones, estamos en tiempos donde la mentalidad racista está retornando a los centros universitarios, a los conventos y a sus jerarquías. La radio y la televisión se encargan de activar esos resabios coloniales en todas las familias; los maestros autoconvencidos de su carácter revolucionario replican la pedagogía racista, tratan de imponer su dogma de fe trotskista y coinciden con la derecha más retrógrada.
Estamos en esos tiempos, por ello diremos que abundan las opiniones racistas y después de 10 años han despertado otra vez en el alma de esa gente que no ha aprendido la lección de la historia, sino que repite y saca a relucir su identidad colonial como si fuera señales de revancha por algo que perdieron.
Es escritor e historiador potosino.

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