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El fascismo está actuando en Santa Cruz, el gobierno debe investigar

Las casetas del populoso mercado Mutualista en Santa Cruz comenzaron a quemarse la noche de ayer domingo, justamente al día siguiente de que los gremialistas anunciaron que no acatarán el anunciado paro de 48 horas decidido por la Gobernación y el Comité Cívico cruceños, a la cabeza de otras instituciones totalmente controladas por la derecha, como la Universidad Gabriel René Moreno. Aunque se desconocen las causas que originaron este desastre, llamó enormemente la atención que los pocos hidrantes de la zona no tenían agua, por lo que el fuego que inició en algunos puestos pudo extenderse rápidamente. Vanos fueron los esfuerzos de los comerciantes, que trataron de recuperar la mercadería que tenían en sus kioscos, arriesgando sus vidas. Con la llegada de los bomberos y colaboración de los mismos comerciantes se combatió el siniestro; luego, cuando arribó al lugar Luis Fernando Camacho, fue recibido con mucha hostilidad porque varios comerciantes abiertamente lo acusaron de estar detrás

Ni con dios ni con el diablo


Por: Camilo Katari
Las señales de los tiempos de cambio que recibimos de Roma no tienen su eco en esta parte del continente. La jerarquía de la Iglesia católica boliviana continúa con su mentalidad colonial, por eso confunde la metáfora bíblica del ‘rebaño’ con la realidad, seguramente por esta confusión mantiene una postura de defensor de los poderosos, a quienes no les gusta ni la democracia ni la legalidad, y peor la autodeterminación de los pueblos.
Cuando el papa Francisco señaló a los jóvenes que “hagan lío”, no se refirió a las cúpulas sacerdotales, primero porque no son jóvenes y segundo no son laicos. Los equívocos de la Iglesia católica, en tiempos de su poder omnímodo, ocasionaron guerras, muertes, juicios insensatos, quema de libros, quema de personas. ¿Será que ahora extraña esos tiempos?
A presión y desesperación de los medios surgió en ese escenario la necesidad de contar con una respuesta de parte de la Iglesia respecto a los resultados del 21-F y, como era de esperar, el cardenal Toribio Ticona no dio una posición definitiva; más bien, expresó una postura personal y señaló que “dentro de la identidad de cada persona sí se debe respetar. Pero el respeto no solamente a un lado, sino a ambos lados”.
No obstante, dijo que no se puede pronunciar ni en favor ni en contra de los colectivos ciudadanos que se movilizan en defensa del 21F, porque de hacerlo rompería su misión de trabajar por la unidad de los bolivianos. De igual modo, respecto a la postura del obispo de Sucre, Jesús Suárez, enfatizó con claridad en que la Iglesia católica no debería meterse en asuntos político partidistas.
Es de ahí que nos llamó la atención el documento de la Conferencia Episcopal de Bolivia y, por ello, azorados y perplejos nos quedamos frente a las declaraciones de algunos jerarcas de la Iglesia católica que daban su posición respecto de la situación de Nicaragua, como que ya se estaría viviendo un escenario de guerra y que el culpable es el gobierno de Ortega.
Tanto así que hasta el obispo de Sucre, Jesús Juárez, manipulando políticamente este tema, llevó a su feligresía este fin de semana a una peregrinación desde la capilla de la Virgen de Guadalupe hasta el cerro Churuquella e hicieron un acto litúrgico; les pidió que recen el santo rosario para pedir la paz por ese país.
Hoy, los que ayer usufructuaban del poder, los que jamás se preocuparon por las necesidades del pueblo nicaragüense, decidieron copiar la farsa de la oposición venezolana e interpretar al pie de la letra el guion elaborado por la CIA y financiado por su gobierno y algunos millonarios nicaragüenses que se esconden en el país del norte.
La pregunta que se harán miles de fieles creyentes o no creyentes es: ¿Cuándo la Iglesia tomó posición de otros escenarios de violencia que se cometieron en países de nuestra América Latina? o ¿no se enteraron que de igual forma o peor existen escenarios de conflictividad en Argentina contra las políticas de Macri con miles de despedidos?
De un tiempo a esta parte, la cúpula eclesial, pero más precisamente el entorno más reaccionario de la CEB, encontró como pretexto, a través de documentos, observar la conducta del Gobierno y los escenarios de la conflictividad en países en los que, si miramos el pasado, jamás vimos pronunciamientos o acciones que vayan a que los fieles actúen en función de lo que les piden u otros casos les impongan.
En ese contexto, resulta cómico que obispos católicos —como lo que sucede en Bolivia— se dediquen a realizar ese tipo de política; si lo quieren hacer, que de una vez por todas desnuden su adscripción ideológica y en esa medida actúen como miembros de un partido político.
Hoy la jerarquía eclesial boliviana es el eco de una Iglesia con muchas contradicciones y con una clara opción por el statu quo. De ahí que, como afirmaba el sacerdote jesuita Jaxier Albó, algunos no están ni con Dios ni con el diablo, postura que para muchos es muy cómoda y que refleja el amarillismo de esta Iglesia, a diferencia de los que conocíamos, como Luis Espinal, Oscar A. Romero y otros, que tomaron muy clara y proféticamente su opción por los pobres y trabajaron por la justicia social.
Estamos frente a un nuevo enemigo y ése también forma parte de la conspiración contra este Gobierno, es la cúpula eclesial boliviana, que de la mano de ese grupo oligárquico con mucho poder económico, de los medios privados y de partidos más conservadores tendrá que recoger la lección de los más pobres que están perdiendo la fe por culpa de ese grupo de pseudopastores.
Mientras existan verdaderos pastores que por vocación trabajen codo a codo con el pueblo y vivan de igual manera —como vivió en su juventud el cardenal Toribio Ticona, por ejemplo— habrá otros, los lobos vestidos de ovejas, aquellos sepulcros blanqueados que tanto aborrecía Jesús y que se apuntan al proceso conspirador contra su pueblo.

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