Ir al contenido principal

El fascismo está actuando en Santa Cruz, el gobierno debe investigar

Las casetas del populoso mercado Mutualista en Santa Cruz comenzaron a quemarse la noche de ayer domingo, justamente al día siguiente de que los gremialistas anunciaron que no acatarán el anunciado paro de 48 horas decidido por la Gobernación y el Comité Cívico cruceños, a la cabeza de otras instituciones totalmente controladas por la derecha, como la Universidad Gabriel René Moreno. Aunque se desconocen las causas que originaron este desastre, llamó enormemente la atención que los pocos hidrantes de la zona no tenían agua, por lo que el fuego que inició en algunos puestos pudo extenderse rápidamente. Vanos fueron los esfuerzos de los comerciantes, que trataron de recuperar la mercadería que tenían en sus kioscos, arriesgando sus vidas. Con la llegada de los bomberos y colaboración de los mismos comerciantes se combatió el siniestro; luego, cuando arribó al lugar Luis Fernando Camacho, fue recibido con mucha hostilidad porque varios comerciantes abiertamente lo acusaron de estar detrás

En el nombre de Dios ¿muerte a los pueblos?


Por: Eduardo Paz Rada

La disputa en torno a los proyectos ideológicos y al mismo “nombre de Dios” en la vida política se ha convertido nacional e internacionalmente, en medio de la pandemia, en un recurso para justificar las fechorías mas inhumanas y trágicas y sobre todo para controlar y doblegar los cuerpos, las mentes y los espíritus y, por otra parte, como fenómeno histórico de trascendencia, también es un soporte de vida y solidaridad ante la injusticia y desigualdad construidas por un sistema económico salvaje e inhumano como el neoliberal en crisis.

Más aún, la confrontación religiosa ha marcado procesos cruentos y violentos, con centenas de miles de muertos, para manipular y conquistar objetivos geopolíticos y de dominación, como fueron los choques entre líderes de las potencias occidentales frente a los jefes político-religiosos de Medio Oriente en el pasado reciente que luego generaron largas y trágicas guerras sangrientas: las grandes reservas de petróleo estaban en disputa y la economía imperialista no podía dejar escapar un botín tan preciado e importante.

El papa Francisco manifestó, el pasado Corpus Cristi del 11 de junio, que ante la dramática situación sanitaria que “llegó de repente y nos tomó desprevenidos, dejando una gran sensación de desorientación e impotencia”, “y ha puesto en crisis muchas certezas. Nos sentimos más pobres y débiles porque hemos experimentado el sentido del límite y la restricción de la libertad”. Es hora de tender la mano a los más pobres, sentenció.

Añadió que «nuestras riquezas espirituales y materiales fueron puestas en tela de juicio y descubrimos que teníamos miedo. Encerrados en el silencio de nuestros hogares, redescubrimos la importancia de la sencillez y de mantener la mirada fija en lo esencial».

En Bolivia el líder cívico cruceño José Luis Camacho y la autoproclamada presidenta Jaenine Añez levantaron el nombre de Dios y llevaron la biblia para organizar y realizar el Golpe de Estado contra el orden democrático y las culturas y religiones indígenas, se justificó la masacre de más de una treintena de personas y casi un millar de heridos en la masacres de Senkata (El Alto) y Sacaba (Cochabamba) en noviembre de 2019. El respaldo inmediato al nuevo régimen fue de los “cristianos” radicales Jair Bolsonaro de Brasil y Donald Trump de Estados Unidos.

La jerarquía de la iglesia católica boliviana, a contramano de las opiniones del papa, apoyó el Golpe de Estado y pocas semanas después Añez se reunió con un grupo de líderes y pastores de iglesias evangélicos y declaró «La oración de todos los bolivianos es lo que nos ha permitido avanzar en esta situación tan difícil y de la mano de Dios estamos avanzando».

Añez, Trump y Bolsonaro utilizan el discurso religioso fundamentalista de las sectas pentecostales y neopentecostales para justificar sus decisiones frente a la pandemia del coronavirus u otros hechos como la política racista y discriminatoria en sus países. El presidente norteamericano ha manifestado “soy cristiano protestante, soy presbiteriano”. La iglesia presbiteriana es una rama del protestantismo que sostiene que los buenos estarán junto a Dios y los malos serán enviados al infierno en razón de la predestinación. Mostró la biblia frente a una manifestación de protesta antiracista por el asesinato del negro George Floyd en manos de un policía.

Por su parte, Bolsonaro no solamente buscó el respaldo de los sectores más conservadores del pentecostalismo, sino que se vinculó a la iglesia evangélica Asamblea de Dios y se hizo bautizar sumergiéndose en el rio Jordán. Sus huestes religiosas se han convertido en una fuerza violenta para ejecutar las políticas educativas, sociales y sanitarias del presidente brasileño. Como Trump, Bolsonaro considera que el virus mortal es solamente “una gripecita”. Brasil y Estados Unidos son de los países con mayor número de muertos por la pandemia.

Ante la ausencia de una política gubernamental efectiva frente a la pandemia, la inexistencia de medios básicos como equipos de bioseguridad, reactivos para pruebas, fármacos básicos y equipos de terapia intensiva, en Bolivia Jeanine Añez recurre frecuentemente al discurso religioso. “Hermanos bolivianos, hoy quiero enviarles un mensaje de fe, porque para Dios nada es imposible y, estando con él, vamos a vencer esta pandemia” manifestó en abril pasado y pidió “ayuno y oración en familia”. Posteriormente el gobierno impulsó que, desde helicópteros, se eche “agua bendita” sobre algunas ciudades del país.

Estos actos se producen en Bolivia que es un país laico según la Constitución Política del Estado y, más aún, en el contexto de la ineficiencia y el desgobierno frente al coronavirus y por la corrupción descubierta en su gobierno en la compra de ventiladores con sobreprecios de más del trescientos por ciento. Su propio Ministro de Salud, Marcelo Navajas, ha sido detenido por esos hechos. Además los actos de corrupción se han multiplicado en empresas estatales como ENTEL, YPFB, Impuestos Internos y otras.

El hermano de Añez, Juan Carlos Añez, es un activo pastor de la iglesia pentecostal Casa de la Oración de la ciudad de Santa Cruz y ha organizado el pasado 18 de abril, junto al Ministro de Defensa, Fernando Lopez, y sesenta pastores evangélicos una caravana que recorrió esa ciudad con la consigna “Clama a mí y yo te responderé’. “Ese es el objetivo de la actividad, clamar al Señor para que pueda darnos esa salvación que necesitamos nosotros”, manifestó Juan Carlos Áñez.

La autoproclamada presidenta ha utilizado a la Policía Nacional y a las Fuerzas Armadas para reprimir a los movimientos de protesta por la falta de una política sanitaria y de planes que permitan enfrentar la pandemia y por su intento fallido de prorrogarse en el gobierno cuando la Asamblea Legislativa y el Tribunal Supremo Electoral han determinado la fecha del 6 de septiembre para la realización de las elecciones nacionales.

Eduardo Paz Rada. Sociólogo boliviano y docente de la UMSA. Escribe en publicaciones de Bolivia y América Latina.


Comentarios

Entradas populares de este blog

La despatriarcalización

Por: Julieta Paredes Al igual que el Seguro Universal de Salud (SUS), la despatriarcalización, como nombre para una política pública, tardó mucho, pero llegó. Entonces, en este marzo de luchas de las obreras, es necesario analizar, ¿qué es lo que realmente llegó? Fruto de una serie de movilizaciones de mujeres pertenecientes a las organizaciones sociales del proceso de cambio, se lograron algunas medidas en el Ejecutivo. Fueron movilizaciones que se realizaron a lo largo del año pasado, con encuentros departamentales. Así fue que se logró concretar un listado de demandas que más o menos se repitieron a lo largo de estos años, con algunas interesantes novedades. Entre ellas podemos señalar la exigencia del salario al trabajo doméstico y la necesidad de un espacio en el Gobierno para este sector. Algo así como un Ministerio de las Mujeres, instancia que tenga la jerarquía necesaria para efectuar las tareas que corresponden a la mitad de la población de Bolivia que somos las mu

Pedro Ignacio Muiba, el héroe

Por: Homero Carvalho Oliva En 1975, mi padre, Antonio Carvalho Urey, terminó una investigación iniciada en la década de los sesenta que habría de cambiar la historia nacional. Después de muchas visitas al Archivo Nacional de Bolivia, dirigido en ese entonces por Gunnar Mendoza, extraordinario intelectual e historiador, quien le ayudó a ubicar los folios que habrían de probar toda una hazaña que da testimonio que los indígenas moxeños participaron activamente en la Guerra de la Independencia de nuestro país, al mando del cacique Pedro Ignacio Muiba. Esta investigación se publicó, primero en septiembre de 1975, en un policopiado financiado por la Universidad Técnica del Beni, en un pequeño tiraje de 200 ejemplares y luego en la famosa Biblioteca del Sesquicentenario de Bolivia. Dos años más tarde, en 1977, Antonio publicó el libro titulándolo Pedro Ignacio Muiba, el Héroe y de esa manera se reparó una injusticia histórica. En sus investigaciones, Antonio se basó, entre otros, en

Idiosincrasia e ideología

Por: Félix Tarqui Triguero No son posibles las revoluciones económicas sin las revoluciones culturales porque todos aquellos contenidos que constituyen el fundamento de determinada cosmovisión propia de cada nacionalidad o sociedad pueden ayudar o frenar su avance por ser una manera de pensar de cada agrupación humana, en funcion a su historia y cultura. Así nace la idiosincrasia propia de cada pueblo, sin embargo, se enfrenta a la idiosincrasia forzada o alienante que influye día a día a las grandes masas de la población mundial de manera globalizante, en ese contexto necesitamos ver que Bolivia es un país de molde capitalista y sub desarrollado (empobrecido por la clase dominante que gobernó desde 1825 exceptuando a Antonio José de Sucre, Andrés de Santa C. hasta el 2005), La ideología como el estudio de las ideas es también un proceso de construcción critica, influenciado tan pronto el individuo se encuentra inmerso en las realidades sociales, económicas, culturales